domingo, 1 de enero de 2012

× Irracionalidad.

Cada día que pasa mi realidad vale menos. Es inmensa y sin orden, es imprevisible y ardua.
¿Qué puede hacer la realidad? Te da hambre, sed, insatisfacción. Causa dolor, transmite enfermedades, obedece leyes ridículas. Pero, ante todo, es finita. Siempre conduce a la muerte.
Lo que cuenta y da fuerza son otras cosas: las ideas, las pasiones, e, incluso, la locura. Todo lo que se eleva por encima de la razón.
Le retiro mi aprobación a la realidad. Me niego a colaborar con ella. Me entrego a las tentaciones de los que aspiran a algo que esté más allá de este mundo y me lanzo con todo mi corazón a la infinitud de lo irreal.

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